El Valle del Jerte, más que unas simples cerezas

Pays
Spain
Année
2025
Mentor
Claudia Fagúndez Estévez
(IES Valle del Jerte (Cabezuela del Valle-Navaconcejo))
Participants
Andrea
Isabel
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Vue d'ensemble

El Valle del Jerte es mucho más que un lugar conocido por sus cerezas. Es un espacio donde la tierra y el cielo parecen encontrarse, donde la naturaleza habla en silencio y nos recuerda de dónde venimos. Cuando se observa el valle desde lo alto, con sus montañas, sus cerezos y sus pueblos tranquilos, se siente una paz especial, una calma que invita a escuchar y a mirar con otros ojos. En las calles del pueblo, las personas mayores conversan sin prisa. Sus palabras, sus gestos y sus miradas guardan años de experiencia. Ellas representan una forma de vida que no se aprende en los libros, sino en el día a día. El campo no es solo trabajo ni producción. El campo es identidad. Es una manera de vivir que se transmite de generación en generación, creando la cultura y los lazos que unen a las personas del valle.

Cada rincón del Valle del Jerte cuenta una historia. En las manos que trabajan la tierra, en las herramientas gastadas por el uso, en los animales que acompañan la vida rural. La tierra no solo da frutos, da vida. Cuidarla es una forma de respetar el pasado y asegurar el futuro. Existe un vínculo profundo entre las personas y el suelo que pisan, un lazo que no debe perderse. La historia también se puede ver en sus construcciones. Las ermitas, los puentes antiguos, las calles empedradas y las casas de piedra han resistido el paso del tiempo. Cada muro y cada piedra hablan de quienes vivieron antes, de su esfuerzo y su fe. 

Su patrimonio no es solo para admirarlo, sino para sentirlo y cuidarlo, porque forma parte de la vida diaria de sus habitantes. El trabajo en el campo, como podar un cerezo, es un acto lleno de significado. No es solo una tarea más, es una conexión con la tierra y con la herencia recibida. Cada rama cuidada y cada flor que nace representan la continuidad de una historia que sigue creciendo. En ese gesto sencillo se unen pasado, presente y futuro. Al caer la tarde, el valle se llena de vida. Los niños juegan, los vecinos se saludan y comparten momentos sencillos. El Valle del Jerte no es solo un punto en el mapa ni una atracción turística. Es un lugar que se siente, que se vive y que llega al corazón de quienes lo conocen.

Las estaciones cambian el paisaje, pero el espíritu del valle permanece. Primavera, verano y otoño traen nuevos colores y sabores, recordando que todo es cíclico. El Valle del Jerte es, en definitiva, un patrimonio vivo, una historia que continúa en cada persona que lo habita y lo cuida.

Realizado por Andrea Serban Verlan e Isabel Miralles Rodríguez, del IES Valle del Jerte (Cabezuela del Valle).

Gracias a la Oficina de Turismo del Valle del Jerte y a Alejandro Adán Carrón (wellphotography7) por cedernos parte del material audiovisual de este vídeo.